El Inquisidor

Por la Redacción de El Inquisidor

El inicio de 2026 marca un punto de inflexión para Sudamérica. Mientras el mundo observa las proyecciones climáticas que sitúan a este año entre los cuatro más calurosos de la historia, la comparación entre Venezuela y el Noroeste Argentino (NOA) revela dos realidades que, aunque comparten cielos abrasadores, transitan senderos económicos opuestos.

Clima: El desafío de un verano extremo

Tanto Caracas como Tucumán, Salta o San Salvador de Jujuy enfrentan un enero sofocante. Las tendencias globales para 2026 prevén temperaturas que podrían superar los 1.5°C respecto a la era preindustrial.

  • En Venezuela: El fenómeno de La Niña, aunque débil en este inicio de año, ha generado precipitaciones variables en regiones como Guayana y el noreste, contrastando con olas de calor que exigen una infraestructura eléctrica ya debilitada.
  • En el NOA Argentino: El Servicio Meteorológico Nacional proyecta un trimestre (enero-marzo 2026) con temperaturas de normales a superiores a la media. Sin embargo, el NOA se distingue por una previsión de lluvias superiores a lo habitual, un factor crítico para sus cuencas hídricas y la producción minera.

Economía: Contracción frente a la “Era del Litio”

La brecha económica entre ambas regiones se ha profundizado en este arranque de año, según los últimos informes financieros.

  1. Venezuela y el fantasma de la inflación: A pesar de haber mostrado leves signos de crecimiento en 2025, el FMI proyecta para Venezuela un repunte inflacionario catastrófico del 682% en 2026. El país entra en este nuevo año bajo una fuerte presión de devaluación del bolívar, lo que augura una nueva contracción económica.
  2. El NOA como motor de escala real: Por el contrario, especialistas definen al 2026 como el año en que la minería argentina pasará a escala real. Con el precio del litio recuperándose hacia los 11,000 dólares por tonelada, provincias como Catamarca —que ya cerró el último trimestre con exportaciones récord— y Salta se posicionan como polos de atracción de divisas.

Conclusión: Dos suertes distintas

Como bien ha analizado el equipo de El Inquisidor, la diferencia radica en la estabilidad de los marcos regulatorios. Mientras Venezuela lucha contra una economía que el FMI califica de contractiva, el NOA argentino aprovecha el clima húmedo para sostener su agroindustria y el auge de los minerales críticos, consolidándose como la frontera energética de la región en este 2026.