El Inquisidor

Por Lucas Martín.

El mal que nunca termina en Yerba Buena; fue promesa de campaña de varios. La UNT intervino pero algunas canteras como la que está detrás del Hogar Agrícola “San Agustín” siguen funcionando. Consecuencias a corto plazo y una subestimación al periodismo.

Desde la primera Conferencia sobre el Medio Ambiente, ocurrida el 5 de junio de 1972
y convocada por la Organización de las Naciones Unidas, el crecimiento de las urbes y
sus automóviles generan la polución que afecta a la atmósfera; que las grandes
industrias producen desechos que luego contaminan las aguas y matan especies
animales; que las fumigaciones que protegen las cosechas de plagas a veces son las
responsables de una ruptura en el equilibrio ecológico del suelo, sin contar las
actividades dañinas del hombre cuando ataca el medio ambiente con la tala
indiscriminada de bosques, la excesiva extracción de áridos o la caza de animales
(Adler, 2014).
La extracción de material árido del cerro San Javier comenzó a acentuarse en el año
2003 cuando realizaron operativos para corregir el cauce del rio Muerto luego de unas
fuertes tormentas de verano.
El árido es el material granulado que se utiliza como materia prima en la construcción,
principalmente.
Se diferencia de otros materiales por su estabilidad química y su resistencia mecánica, y
se caracteriza por su tamaño. No se consideran como áridos aquellas sustancias
minerales utilizadas como materias primas en procesos industriales debido a su
composición química (Marchán Sanz, 2003).
El procedimiento se torna una actividad económica y se comienza con la extracción
indiscriminada afectando al medio ambiente de la zona y poniendo en riesgo a toda la
población lindante por probabilidad de derrumbes y por la contaminación de las napas
al dejar al descubierto sus lechos (Domián, 2012).
No sólo en la zona oeste, al pie del cerro, se efectúa la extracción de ripio, sino también
en los arroyos Frontino, Aguas Blancas, Doña Hortencia, Las Conchas, Las Cañas y Las
Piedras, que alimentan el río Muerto.
Los pobladores de Yerba Buena se alarmaron por la peligrosa extracción de áridos que
venía efectuándose en el río Muerto que atraviesa el Parque Sierra de San Javier que
administra la Universidad Nacional de Tucumán. Según estudios ambientalistas, el
ancho del río se había triplicado y el lecho había sido saqueado hasta el suelo mineral.
Explicó que se habían formado barrancos a orillas de más de dos metros de altura, de
dónde sobresalían las raíces de los árboles (Adler, 2014).
Entre las múltiples consecuencias de la situación descripta, puede mencionarse: una
importante cantidad de oxigeno no liberado, carbono no asimilado, polvillo no retenido
y por otro lado, al no contarse con la protección natural que dan los árboles cuando se
descargan las tormentas en las zonas llanas, los ríos que bajan caudalosos de las
montañas se desbordan y arrasan cultivos y viviendas (Garzón, 2004).

Hasta el año 2015 se utilizaban sarandas para extraer el arido necesario para utilizar en
el negocio inmobiliario. La dirección provincial de minería aduce no tener cartas en el
asunto en las denuncias que se realizaron al respecto. El daño ambiental realizado es
incalculable, la misma Municipalidad de Yerba Buena utilizaba sus camiones para el
comercio de estos materiales (Domián, 2012).